En este artículo te voy a enseñar, con un caso real de una sidrería de Gijón, por qué una web mal hecha no solo da mala imagen, sino que te está haciendo perder clientes y dinero todos los días. Veremos errores que comete el 90% de los negocios y cómo solucionarlos tú mismo, ¿vale?
En el vídeo analicé en directo la web de Sidrería Casa Carmen, un negocio conocido en Gijón por sus cachopos. Me salió entre los primeros resultados al buscar ‘cachopo en Gijón’ y en apenas 7 minutos de análisis encontré decenas de fallos graves que afectan a su capacidad para conseguir reservas.
El primer impacto: cuando tu web no deja que te contacten
La importancia del ‘first content’
Lo primero que veo al entrar en la web de Casa Carmen es su color verde, que ya me da una pista de la marca. Pero luego miro alrededor y me pregunto: ¿dónde pido cita? ¿Dónde reservo? ¿Cómo contacto o llamo? No hay nada.
Esto es el primer problema, y pasa en el 90% de las webs. En el first content, en lo primero que carga la página cuando llega un usuario, no tienes una forma clara de que ese cliente se ponga en contacto contigo. Ya sea que te deje el teléfono, te escriba un email o te mande un WhatsApp, si no está ahí, visible y accesible de entrada, lo pierdes. Es como si tuvieras la tienda abierta pero la puerta cerrada con llave.
El botón de reserva que no existe
No es solo que no esté. Es que, aunque bajes buscándolo, no aparece un botón de «Reservar ahora» o «Llamar» en un sitio prominente. El usuario llega con una intención clara (quiero comer ahí) y tu web le pone el primer freno. Tiene que rebuscar. Y en internet, si hay que rebuscar, la gente se va. Es así de simple.
¿Por qué te digo esto? Porque ese primer impacto es la diferencia entre un cliente que reserva y uno que cierra la pestaña y busca otra sidrería. Y te lo digo en serio, la competencia está a un clic.
Si eres especialista en algo, muéstralo (y deja lo demás para después)
El problema de la falta de enfoque
Casa Carmen se anuncia como «Especialistas en cachopos». Tienen hasta una pegatina de TripAdvisor. Pero, ¿qué es lo primero que me muestran después del título? Unas patatas con algo que no distingo bien, unos mejillones y algo que parecen gulas con gambas.
Si eres experto en hacer cachopos XXL, ¿por qué no me sacas ahí una carta de cachopos con unas fotos impresionantes? ¿Por qué me enseñas otros platos que, aunque estén ricos, no son por lo que eres famoso? Es como si un mecánico especialista en motores te hablara primero de cómo cambia las ruedas.
Cómo organizar el contenido por prioridades
La clave está en la jerarquía. El usuario que busca «cachopo en Gijón» quiere ver cachopos. Punto. Tu web tiene que darle eso inmediatamente.
- Lo principal primero: Una galería enorme, con buenas fotos, de tus cachopos estrella. Que se le haga la boca agua.
- Lo secundario después: Más abajo, en otra sección, puedes poner «Y también tenemos…» con tus ensaladas, tus postres o tus bebidas.
- Lo accesorio al final: La historia del local, fotos del equipo… eso va después de haber convencido al cliente de que quiere tu producto principal.
Al desordenar esta prioridad, confundes al usuario y diluyes tu propuesta de valor más fuerte. Y en un mercado tan competitivo como la hostelería, no te puedes permitir esa confusión.
Lo que Google realmente piensa de tu web: métricas que importan
Aquí es donde dejamos de hablar de impresiones y pasamos a datos duros. Porque a Google no le importa si a ti te parece bonita tu web. A Google le importan unas métricas concretas que miden la experiencia real del usuario. Y si las suspendes, te castiga en las posiciones de búsqueda.
Para analizar esto, usé PageSpeed Insights, que es una herramienta oficial de Google para analizar el rendimiento y la experiencia de usuario de una página web. Le pasé la URL de Casa Carmen y el informe fue demoledor.
No solo suspendió, sino que me señaló exactamente los puntos débiles. Vamos a ver los tres más importantes:
- PageSpeed Insights y el rendimiento: La web obtuvo un 51% en rendimiento. Eso significa que tarda mucho en cargar. En un móvil con conexión regular, el usuario se cansa de esperar y se va. Google lo sabe y te baja posiciones porque ofrece una mala experiencia.
- CLS: cuando tu web ‘se mueve’ y espanta al usuario: El CLS (Cumulative Layout Shift) es una de las métricas de Core Web Vitals que mide la estabilidad visual de una página. Básicamente, puntúa esos movimientos bruscos que hacen que hagas clic donde no es porque un banner ha cargado tarde y ha empujado todo el contenido. Google dice que para una buena experiencia, el CLS debe ser de 0.1 o menos. La web de Casa Carmen lo tenía fuera de rango. Esto le dice a Google: «aquí la experiencia visual es mala, los elementos bailan».
- INP: los botones que no funcionan y cómo te penalizan: El INP (Interaction to Next Paint) es otra métrica de Core Web Vitals que evalúa la capacidad de respuesta de una página a las interacciones del usuario. ¿Has hecho clic en un botón y tarda un siglo en responder? Eso es un INP malo. En el caso de esta web, encontré botones (como los de «Llamar» o la dirección en el mapa) que directamente no funcionaban. Esa interacción rota es una de las peores señales que puedes mandar, tanto al usuario como a Google.
Estas no son opiniones mías. Son datos objetivos de una herramienta de Google. Si tu web suspende aquí, está técnicamente mal hecha y te está hundiendo en los resultados de búsqueda.
La experiencia en móvil: donde pierdes al 80% de tus clientes
Hoy, la mayoría de la gente busca restaurantes desde el móvil. Si tu web no está optimizada para ello, estás literalmente cerrando la puerta a la mayor parte de tu clientela potencial.
Menús que desaparecen
Al ver la web en un formato móvil, el menú principal… desaparece. Bueno, en realidad está escondido en una hamburguesa que cuesta encontrar. El usuario tiene que adivinar que tiene que tocar en una esquina para saber qué opciones tiene. Es una barrera innecesaria. La navegación tiene que ser obvia, con los enlaces principales visibles o con un icono de menú muy claro.
Textos ilegibles y fotos minúsculas
El eslogan «Los mejores cachopos de Gijón» se veía tan pequeño que casi necesitaba una lupa. Las fotos de los platos, en lugar de ser grandes y apetitosas, eran miniaturas que no transmitían nada. En el móvil, la pantalla es pequeña; si tú no aprovechas ese espacio para impactar, otro lo hará.
La carta que nadie puede leer
Este es un error clásico y grave. La carta no era una página web con texto, sino una imagen de la carta. ¿El problema? En el móvil, el cliente tiene que hacer zoom con los dedos, arrastrar para leer los platos que quedan cortados, y probablemente no pueda ver el precio sin hacer otro zoom. Es una experiencia frustrante. Además, ¿quieres cambiar un precio o un plato? Tienes que editar la foto, volver a subirla… es un lío innecesario. La carta debe ser texto real, que se adapte a cualquier pantalla y que Google pueda leer.
Los fallos de SEO técnico que nadie ve (pero Google sí)
El SEO no es solo poner palabras clave. Hay una parte técnica que, si la descuidas, hace que Google no entienda tu web. Y en el análisis de Casa Carmen, esto estaba hecho un desastre.
- Títulos y meta descripciones vacías: El título de la página (lo que se ve en la pestaña del navegador) no estaba optimizado. La meta descripción (el texto que aparece bajo el enlace en Google) directamente no existía. Es como presentarte a un concurso sin decir tu nombre.
- La jerarquía de encabezados (H1, H2, H3) hecha un desastre: Esto es importante. Los encabezados son como el índice de un libro para Google. En esta web, el texto principal «Los mejores cachopos de Gijón» estaba en un H2. ¡Y no había ningún H1 en toda la página! Luego, cosas como «Menú» estaban en un H3. Estaba todo mezclado. Para Google, esto denota una estructura pobre y desorganizada, lo que perjudica tu posicionamiento.
- Imágenes sin optimizar: peso, formatos y texto alternativo: Algunas imágenes tenían nombres descriptivos como «cachopo-casa-carmen.jpg», pero otras no tenían nombre o tenían nombres genéricos. Además, no usaban formatos modernos como WebP, que pesan menos y cargan más rápido. El texto alternativo (el «alt») ayuda a Google a saber qué hay en la foto y es esencial para accesibilidad. Aquí estaba hecho a medias. Y sin un buen backlink profile o una arquitectura de sitio clara, todo este trabajo técnico se queda a medias.
Estos fallos técnicos le dicen a Google que tu web está descuidada. Y Google prefiere recomendar webs cuidadas.
El coste real de una web mal hecha: clientes que se van para siempre
De la mala experiencia a la decisión de no reservar
Ponte en la piel de un turista que va a Gijón en verano. Busca «cachopo en Gijón», encuentra Casa Carmen, hace clic y se encuentra con esto: 1. No encuentra un botón claro para reservar. 2. Intenta llamar al número que ve, pero al hacer clic no pasa nada. Tiene que copiarlo, salir del navegador, pegarlo en el teléfono y marcar manualmente. ¿Cuánta gente hará todo ese proceso? 3. Desesperado, ve el enlace a Facebook para escribir un mensaje. Lo abre y… «Página no encontrada» o «Página bloqueada». 4. Quiere ver la carta, pero es una foto pequeña que tiene que ampliar y mover incómodamente. 5. La web se mueve raro al cargar (CLS alto) y responde lento (INP malo).
¿Qué crees que hace ese turista? Se va. Cierra la pestaña y busca otra sidrería. Y no es que el cachopo sea malo. Es que la experiencia de usuario ha sido tan mala que ni siquiera le ha dado la oportunidad de probarlo. Ese cliente se ha ido para siempre, y con él, el dinero que hubiera gastado. Todo el funnel de conversión se rompe en el primer paso.
Cómo una web profesional multiplica tus conversiones
En el vídeo dije que en apenas 7 minutos encontré un montón de defectos. Y también dije que si se mejoraran, se podría multiplicar la tasa de conversión. No es una exageración.
Una web profesional, rápida, clara y fácil de usar, hace dos cosas: 1. Atrae más gente: Al mejorar el SEO técnico y la experiencia (Core Web Vitals), Google te posiciona mejor. Más gente te encuentra. 2. Convierte mejor: De esa gente que llega, una proporción mucho mayor dará el paso de reservar o llamar, porque el camino para hacerlo es fácil y agradable. Optimizas todo el workflow del usuario.
Puede que Casa Carmen, por ser ya conocida, no note tanto la falta. Pero para un negocio local que está creciendo, la diferencia entre una web así y una bien hecha puede ser multiplicar por dos o por tres los clientes que consigue online. Y eso no es magia, es simplemente quitar los obstáculos que tú mismo te pones.
Cómo solucionar estos errores paso a paso (sin volverte loco)
No hace falta que seas un experto. Con sentido común y las herramientas adecuadas, puedes auditar y mejorar puntos críticos de tu web. Yo no soy programador, ¿vale? Pero con estas herramientas y un poco de paciencia, puedes ver exactamente lo que falla.
1. Audita tu web con herramientas gratuitas
No adivines. Usa datos. * Para el rendimiento y experiencia: Ve a PageSpeed Insights, introduce tu URL y lee el informe. Te dirá exactamente qué falla en rendimiento, CLS e INP. Y esto lo dice Google, eh, no lo digo yo. * Para el SEO técnico: Instala una extensión como «SEO Meta in 1 click» en tu navegador. Te permitirá ver de un vistazo los títulos, meta descripciones y encabezados de cualquier página, incluida la tuya. Si quieres ir un paso más allá y ver la estructura completa de tu sitio, puedes usar una herramienta como Screaming Frog (tiene una versión gratuita limitada a 500 URLs) para hacerte una idea rápida de los problemas de enlaces internos o de las etiquetas de título duplicadas.
2. Prioriza: empieza por lo que pierde clientes
No intentes arreglar todo el primer día. Priorizar es como apagar un incendio: primero evitas que se queme la casa, luego arreglas la fachada. Pero, ¿cómo se traduce eso en la práctica? Te pongo un ejemplo concreto.
Imagina que tienes una panadería. Tu funnel ideal es: usuario busca «pan artesano» -> llega a tu web -> ve fotos increíbles -> hace clic en «Ver ubicación» -> te llama. Si el botón de «Ver ubicación» no funciona, da igual lo bonitas que sean las fotos. Tu prioridad número uno es arreglar ese botón. Punto.
Así que ordena las soluciones por el impacto real en perder clientes: 1. Arregla los puntos de contacto (el «call to action»): ¿Funcionan los botones de «Llamar» y «Reservar»? ¿Se puede hacer clic en el número de teléfono desde el móvil? Esto es lo primero. Sin esto, lo demás no importa. 2. Mejora la experiencia móvil: Revisa tu web en un móvil. ¿Se lee bien sin hacer zoom? ¿La navegación es clara? ¿La carta es texto o es una foto? Arregla esto. Por ejemplo, si usas WordPress, cambiar una imagen de la carta por una sección de texto con el plugin de bloques es algo que puedes hacer tú en 10 minutos. 3. Enfoca tu mensaje: Pon en primer plano lo que te hace especial. Si son los cachopos, que se vean los cachopos nada más entrar. Reordena las secciones en tu CMS arrastrando y soltando. Es de sentido común.
3. Cuándo necesitas a un profesional y cuándo puedes hacerlo tú
- Puedes hacerlo tú: Cambiar textos, reordenar secciones para dar prioridad, subir mejores fotos, asegurarte de que los enlaces funcionan. Son tareas de contenido y sentido común. Son el low-hanging fruit.
- Necesitas a un profesional: Si el informe de PageSpeed Insights te señala problemas técnicos graves de código (para mejorar el CLS o el INP), es el momento de buscar a un desarrollador. Yo no sé programar, y intentar arreglar código complejo sin saber puede empeorar las cosas. Lo mismo si tu web necesita una reestructuración profunda de su arquitectura para el SEO o un backlink strategy; ahí necesitas la mano de un experto.
El objetivo no es tener la web más bonita del mundo. Hay webs feas que venden un montón, te lo garantizo porque lo he visto. El objetivo es tener una web funcional, que no ponga trabas a tu cliente y que Google entienda. Es una herramienta de trabajo, no un escaparate para presumir.
Si después de leer esto quieres que eche un vistazo a tu web y te dé un informe detallado y en profundidad de lo que falla y cómo solucionarlo, puedes contactarme. Como digo en el vídeo, lo hago gratis. A veces, solo hace falta que alguien te señale lo obvio para que todo cambie.
¿Vale?




