Seguro que llevas tiempo escuchando hablar de Claude, Gemini o GPT, pero quizá de Z.ai bastante poco. Pues a mí me ha sorprendido muchísimo. En este artículo te voy a dar mi opinión, te voy a enseñar los trabajos que he hecho con ella y por qué creo que es una herramienta que merece la pena probar, sobre todo si te dedicas al desarrollo web o a la programación.
Mi página web, omarpumariega.com, está entera hecha con inteligencia artificial y está entera hecha con Z.ai. Todo el diseño, los textos, la maquetación, absolutamente todo. Incluso la parte de academia, donde he creado mis propios plugins para saltarme herramientas de pago, y un sistema automatizado que transcribe mis vídeos de YouTube, redacta artículos y los sube a la web conectado con Google Search Console y Analytics.
Así que si quieres saber cómo ha sido mi experiencia con una IA china que casi nadie comenta, sigue leyendo.
¿Qué es Z.ai y por qué me llamó la atención?
De Zhipu AI a Z.ai
Lo primero que tienes que saber es que Z.ai es la identidad internacional de la empresa china antes conocida como Zhipu AI. La entidad legal que opera la plataforma es una sociedad registrada en Singapur llamada JINGSHENG HENGXING TECHNOLOGY PTE.LTD, según sus propias condiciones de uso. ¿Por qué te digo esto? Pues porque cuando pruebas una herramienta nueva, sobre todo si es china, es normal que te preguntes quién está detrás y dónde están tus datos.
A mí lo que me llamó la atención fue que, mientras todos hablaban de ChatGPT y de Claude, apareció esta alternativa con unos modelos propios llamados GLM que, por lo que vi, eran bastante serios. Además, estaba financiada por pesos pesados como Alibaba y Tencent, y ya se había convertido en uno de los tres actores principales en el mercado de LLM dentro de China, según un informe de International Data Group. No era un proyecto pequeño.
No es solo un chat, es una plataforma de desarrollo
Pero Z.ai no es solo una web donde chatear. Es una plataforma completa para desarrollo. Tienen su familia de modelos GLM, con versiones específicas para código y para tareas de agente, y ofrecen tanto una API como una aplicación de escritorio llamada ZCode. Lo que más me gustó desde el principio es que sus modelos están publicados con una licencia MIT de código abierto, lo que significa que, técnicamente, podrías descargarlos y ejecutarlos tú mismo. Pocos asistentes gratuitos pueden decir lo mismo.
Yo la encontré cuando buscaba algo que me diera más créditos sin tener que pagar precios de OpenAI o de Anthropic. Y la verdad es que desde el primer día noté que para código iba bien, muy bien.
Mi experiencia real: diseñando una web y automatizaciones completas
De WordPress a la IA: todo omarpumariega.com
Llevo desde 2017 diseñando páginas web, primero con WordPress, luego con Shopify, Prestashop… He hecho cientos de proyectos. Conozco los temas, los plugins, los constructores visuales tipo Elementor o Divi. Pero cuando apareció la IA capaz de generar código, di el salto.
Decidí que mi propia web, marbomarega.com, iba a ser el banco de pruebas. No quería usar un template ni un constructor. Quería que la IA escribiera todo el HTML, el CSS, el JavaScript, los textos, la estructura. Y elegí Z.ai para hacerlo.
¿El resultado? Toda la web que ves está generada por ella. La página de inicio, la de servicios, el blog, los formularios. Absolutamente todo. La maquetación es limpia, el código funciona, y lo hice a un coste irrisorio comparado con lo que me habría gastado en créditos de Claude o GPT-4.
Plugins personalizados para una academia
Pero donde más he exprimido a Z.ai es en la parte de academia de mi web. Necesitaba un sistema de gestión de cursos, perfiles de usuario, lecciones en vídeo y texto, y certificados. En lugar de pagar por un plugin de pago como Learndash, decidí crear los míos propios con IA.
Le fui dando instrucciones a Z.ai: «Necesito un shortcode que muestre el progreso del usuario en un curso», «Diseña una página de perfil donde el alumno vea sus certificados», «Crea un sistema para marcar lecciones como completadas». Y ella lo fue escribiendo, función a función.
Ahora mismo, toda la estructura de la academia funciona con plugins hechos a medida por Z.ai. Desde la inscripción hasta la emisión de certificados. Y lo mejor es que si necesito cambiar algo, se lo pido y en minutos tengo el código nuevo.
El agente que gestiona mi contenido de YouTube
Otro proyecto que te quiero enseñar es una herramienta que me ahorra horas cada semana. Subo vídeos a YouTube y quiero que ese contenido también sea un artículo en el blog, optimizado para SEO y conectado con mis analytics.
Con Z.ai construí un agente automatizado que hace esto: toma la URL de un vídeo nuevo, lo transcribe, con esa transcripción redacta un artículo bien estructurado, lo sube a mi WordPress, y conecta todo con Google Search Console y Google Analytics para poder medir el rendimiento.
Todo el backend de esta herramienta, la lógica que orquesta los pasos, las llamadas a las APIs, está escrito con Z.ai. Es un sistema complejo que funciona en segundo plano y que, de nuevo, me costó una fracción de lo que habría supuesto hacerlo con otras IAs más caras.
ZCode vs. usar la API: cómo la probé y cuál es la diferencia
Empezando por OpenRouter y la terminal
Yo empecé a usar Z.ai mucho antes de que existiera ZCode. Lo hacía a través de su API, conectada a OpenRouter. OpenRouter es un marketplace de modelos de IA, y desde allí podía usar la API de Z.ai igual que la de OpenAI o Anthropic.
La conectaba directamente desde mi terminal o desde Visual Studio Code. Y la verdad es que me gustaba mucho. Tenía un montón de créditos iniciales, no se me acababan nunca. Cuando me gastaba los de Claude, me ponía con esta y seguía trabajando.
Una ventaja enorme de la API es que es compatible con el SDK de OpenAI. Esto quiere decir que para migrar de una a otra, muchas veces solo tienes que cambiar la URL base y la clave API. Para cualquiera que ya tenga scripts o herramientas hechas para ChatGPT, integrar Z.ai es cuestión de minutos.
La llegada de ZCode (su Claude Code)
Pero hace un tiempo lanzaron ZCode, que es su aplicación de escritorio dedicada al desarrollo. Es el equivalente a Claude Code o a Cursor, pero para los modelos GLM.
ZCode es lo que uso ahora para casi todo. Tienes tu proyecto abierto, un chat al lado, y puedes ir pidiendo cambios, creando archivos, o depurando código. Tiene memoria de conversación larga, puedes subir archivos adjuntos (algo que echaba mucho de menos en la API), y trae integraciones con Git y otras herramientas.
El flujo de trabajo es mucho más fluido. Ya no tengo que estar cambiando de ventana entre el editor y el navegador. Todo está en el mismo sitio. Y para proyectos como mi web, donde estaba constantemente iterando sobre el diseño y la funcionalidad, ha sido un cambio brutal.
El truco que cambia la ecuación: créditos gratis… ¿casi a diario?
Cómo funciona el ‘claim’ de créditos
Aquí viene la parte que para mí lo cambia todo. Z.ai tiene una estrategia de créditos gratuitos que es una pasada. Funciona así:
- Tienes tu suscripción de pago, la que sea. Yo pago el plan Lite, que son 18 dólares al mes y me da acceso a los modelos más recientes como el GLM-5.3.
- Además de eso, en la esquina inferior derecha de ZCode hay un botón que pone «Claim». Casi a diario, puedes reclamar un paquete de créditos extra que se añaden a tu cuenta.
- Estos créditos no son del plan de pago. Van a un «Starter Plan» gratuito aparte, que suele durar entre 24 y 48 horas.
- Pasado ese tiempo, vuelves a tener disponible otro «Claim», lo reclamas, y otra vez tienes créditos gratis.
Es decir, yo pago mi suscripción mensual, pero además, constantemente estoy recibiendo créditos extra para usar con el modelo más potente. Esto me permite hacer trabajos pesados o experimentar sin tocar mi saldo principal.
Plan de pago + Starter Plan gratuito = combinación ganadora
La combinación es imbatible en cuanto a coste-beneficio. El plan de programación más barato comienza en 18 dólares mensuales. Por ese precio, ya tienes acceso a modelos potentes y una buena cantidad de créditos.
Pero sumando los créditos gratuitos que regalan casi a diario, el coste efectivo por token se desploma. Para un desarrollador que está todo el día picando código y pidiendo a la IA que revise, optimice o genere funciones, esto es un salvavidas. Te permite ser mucho más agresivo con tus prompts, probar diferentes aproximaciones a un problema sin miedo a quedarte sin créditos, y en definitiva, exprimir la herramienta al máximo.
Para mí, esta política es lo que la hace realmente atractiva para un uso profesional y continuado.
Ventajas y desventajas claras (lo bueno, lo malo y lo que no te cuentan)
Calidad de código y coste reducido
Lo primero que noté es que la calidad del código que genera es muy buena. Es coherente, sigue patrones modernos y, sobre todo, es práctico. Para tareas de desarrollo web frontend y backend, se defiende perfectamente. Y lo hace por mucho menos dinero. Si comparas el coste por solicitud con el de GPT-4 Turbo o Claude 3.5 Sonnet, la diferencia es abismal.
Es más lento, pero hace bien el trabajo
Ahora, la pega. Es más lento. No es una diferencia abismal, pero se nota. Tarda unos segundos más en empezar a generar y en completar las respuestas largas. ¿Es un problema? Depende. Si necesitas una respuesta instantánea para algo urgente, puede impacientarte un poco. Pero si lo que buscas es un resultado de calidad y no te importa esperar unos segundos extra, cumple perfectamente. Yo lo asumo como el trade-off por pagar menos.
Multimodalidad y subida de archivos en el chat
Una ventaja de usar ZCode frente a la API es la multimodalidad integrada en el chat. Puedes arrastrar y soltar imágenes, documentos PDF, archivos de código fuente, y el modelo los procesa. Esto es superútil cuando quieres que analice un diseño y te genere el código HTML/CSS, o cuando le pasas un documento de especificaciones para que cree una estructura de base de datos.
Desde la API pura esto era más engorroso. Tenías que convertir el archivo a texto y pasárselo en el prompt, perdiendo contexto. Ahora es directo.
Consideraciones importantes: empresa china y tus datos
Aquí hay que ser claros. Z.ai es una empresa china, y la entidad que gestiona los datos está registrada en Singapur. Los modelos GLM tienen una ventana de contexto de hasta 128.000 tokens de entrada, lo que está muy bien, pero debes asumir que tus prompts y conversaciones están siendo procesados en sus servidores.
Si estás trabajando con código sensible, información propietaria de clientes o cualquier dato que no quieras que salga de tu entorno controlado, tienes que pensártelo dos veces. No es la herramienta para eso. Para proyectos personales, prototipos, o desarrollo de componentes genéricos, en mi experiencia no ha habido problema. Pero es una consideración que no puedes ignorar.
¿Para quién sí y para quién no? Mi veredicto honesto
Ideal si separas ‘pensar’ de ‘ejecutar’
Z.ai brilla cuando tú tienes claro el problema y solo necesitas un ejecutor rápido y barato. Si tú diseñas la arquitectura, defines los componentes y luego le pides que escriba el código concreto de cada uno, va a funcionarte de maravilla. Es un compañero de código muy eficiente y económico.
Si esperas que un solo modelo lo haga todo, te frustrarás
Si, por el contrario, esperas que un solo prompt le describa una aplicación completa y ella lo planee todo, lo diseñe y lo implemente perfecto a la primera, te vas a frustrar. Y esto no es culpa de Z.ai, es algo que pasa con casi todas las IAs actuales. La magia no existe. Necesitas guiarla, desglosar los problemas y revisar su trabajo.
Perfecto para desarrolladores y creadores web con budget ajustado
Mi veredicto es claro: si te dedicas al desarrollo web, la programación o la automatización de procesos, y tienes un presupuesto ajustado, Z.ai es probablemente la mejor inversión que puedes hacer. La relación calidad-precio, potenciada por los créditos gratuitos diarios, es difícil de superar.
No es la más rápida, y hay que tener en cuenta el tema de los datos, pero para el 90% de las tareas diarias de un desarrollador o un creador digital, es más que suficiente. Yo la tengo como herramienta principal junto con otras, y no pienso dejarla.
Cómo probarla tú mismo sin complicaciones
Si te ha picado la curiosidad, te voy a contar cómo puedes probarla sin liarte demasiado.
- Empieza por el chat gratuito. Ve a chat.z.ai. No necesitas registrarte ni poner tarjeta. Puedes probar los modelos GLM más básicos y ver cómo responden. Sube un archivo, pídele que te escriba una función sencilla en Python o JavaScript, y fíjate en los resultados.
- Da el salto a ZCode si te dedicas a programar. Si lo que buscas es usarla para desarrollo, descarga ZCode desde su web oficial. Con la suscripción de pago más barata (desde 18 dólares) ya tienes acceso a los modelos buenos. Y recuerda reclamar los créditos extra diarios en la esquina inferior derecha.
- Conéctala a tu flujo con OpenRouter si ya lo usas. Si ya tienes un workflow montado con la API de OpenAI o Anthropic a través de OpenRouter, añadir la API de Z.ai es trivial. Solo necesitas tu clave, que la consigues en su dashboard, y cambiar un par de parámetros en tu configuración.
Al final, lo más importante es que la pruebes con una tarea real tuya. No con un ejemplo genérico. Coge un problema de código que tengas pendiente, o una idea para una herramienta pequeña, y ponla a trabajar. Es la única manera de saber si se adapta a tu forma de trabajar.
Yo sigo usándola a diario. Sigo construyendo cosas para mi web y mi academia con ella. Y cada vez que veo ese botón de «Claim» disponible, sé que voy a poder seguir haciéndolo sin que me duela el bolsillo.
Si quieres ver en vídeo cómo la uso y algunos de los resultados en directo, echa un vistazo al vídeo que grabé sobre Z.ai. Y si te animas a probarla y tienes alguna duda, ya sabes dónde encontrarme.
Herramientas y recursos que menciono
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